Té entre amigas, una tradición de siglos

Siempre encontraremos un buen motivo y el mejor momento, para compartir entre mujeres y amigas, una exquisita taza de té.
 

El té

Es la infusión de hojas y brotes de la planta del té, Camellia sinensis. Bebida oriental milenaria y muy popular en casi todo el mundo. 
 
Llevado a Europa por mercaderes holandeses en el siglo XVII, es la bebida caliente predilecta de rusos e ingleses, y estos últimos lo han impuesto como una tradición, con el tan conocido five o’clock tea.

Lo beben a cualquier hora del día, puro o endulzado, con limón o leche.
 
Es el compañero ideal para cualquier ocasión, y se dice que una taza de té, lo arregla todo.
 

Ceremonial del té
 

El encuentro para tomar el té puede extenderse hasta dos horas, aunque entre mujeres podría hacerse fácilmente eterno. Se recomienda en estos casos descartar los saquitos o bolsitas de té, y en cambio utilizar y ofrecer siempre que sea posible, té en hebras. 
 
Se acompaña con sandwiches de miga de pan que pueden ser los tradicionales de jamón y queso, y los de sabores más sofisticados.

Los escones, para untar con crema de leche ligeramente batida no pueden faltar. 
 
Como excelente alternativa, tener el típico budín inglés, pastelería dulce, exquisitas tartas dulces y saladas, y variedad de postres, hará de este encuentro un magnífico momento.
 

Preparación del té


- Utilizar agua preferentemente embotellada, y de mineralización débil.
 
- Precalentar la tetera poniéndole un poco de agua caliente antes y vaciando su contenido luego de unos segundos.
 
- La proporción de té a usar es de una cucharada de hebras por cada taza, y calculando y colocando una cucharada extra para la tetera.
 
- Segundos antes de que el agua llegue al primer hervor, la colocamos dentro de la tetera y dejamos reposar con el té unos tres minutos como mínimo, y cinco como máximo.
 
- Se repetirán jarras conforme se vaya consumiendo, y solo enjuagaremos las teteras, pues los restos  adheridos a las paredes enriquecen los siguientes tés.
 
- Existe una gran variedad de tés, por lo que sería divertido ofrecer distintas opciones: Darjeeling, Ceylon, Earl Grey, Lemon Scented entre tantos. En este caso se preparan varias jarras de té en simultáneo.
 

La mesa del té

Es el mejor momento de lucir el bellísimo juego de plata o de porcelana.

Para cada servicio se tendrá la servilleta correspondiente, una  taza y su platillo, cucharita, y en función de lo que se sirva, un plato de postre para lo dulce y otro para lo salado.

Será necesario un tenedor de postre si se sirven queques o pasteles, y un cuchillo si hay mantequilla y mermelada para untar.
 
En la mesa no debe faltar la tetera, jarra lechera, azucareros, y pinzas si se pone el azúcar en terrones, colador con un recipiente para los residuos de las hojas de té, un plato para las rodajas de limón y sus pinzas para tomarlas, y platillos de postre.

De manera opcional, incluiremos dos pequeñas jarras, una con agua caliente y otra con agua fría, para suavizar la temperatura y el sabor del té. 
 
Debido a la gran variedad de modelos, es posible encontrar juegos de té con más o menos piezas, y en los más diversos diseños y materiales como la plata, la porcelana, la loza, la cerámica y el barro cocido.

La vajilla generalmente viene adornada con flores pequeñas, sobre todo las porcelanas inglesas, y diseños que aportan mucha elegancia a la mesa.
 
El mantel y servilletas puede ser blanco o de color pastel suave, de algodón, hilo o lino, y puede tener algún pequeño bordado. El arreglo de la mesa idealmente sencillo, discreto y acorde a la decoración del entorno. Se puede optar por un centro de flores frescas o secas, así como cualquier detalle de buen gusto. 
 
De tener un carrito de té disponible, se colocará todo en él, y cada comensal hará circular entre los invitados el mismo para servirse. Tanto el carrito, como el servicio de plata denotan estilo a la celebración.
 

Ceremonial y protocolo del té


Respecto de los invitados, si bien no hay una ubicación formal que indique el lugar que deberían ocupar, los dos más importantes se deberían sentar a la derecha e izquierda de la anfitriona. 

Servir el té en cada taza es función de la dueña de casa y anfitriona, ya que representa un honor realizar esta tarea. Siempre se ofrecerá una segunda taza y hasta una tercera.
 
Lo adecuado es comenzar a comer lo más liviano, como sandwiches, y dejar para el final lo más pesado, como masas y tortas, ir de lo salado, a lo dulce.
 
Mantener los brazos siempre arriba de la mesa, y usar la parte interna de la servilleta, que debe ir en la falda.

Al retirarse momentáneamente de la mesa, la servilleta queda en la silla, y si se retira definitivamente, se coloca sobre la mesa.
 
Si el tenedor no aparece sobre la mesa, indica que todo lo que se servirá se puede tomar y comer con la mano.
 
Los cubiertos cuando se levantan del mantel, nunca deben volver a tocarlo, por lo que siempre hay que apoyarlos en el plato.
 
Las mermeladas se sirven con la cuchara exclusiva de la dulcera, se coloca una porción en el plato y se devuelve la cuchara a su lugar. Lo mismo con la manteca y los quesos untables.
 
Lo correcto es no endulzar el té, en todo caso probarlo primero y luego si se quiere, agregar azúcar o edulcorante.
 
Si se desea, se agrega leche después de servir  y probar el té, para ver cuán fuerte está, y a partir de allí, agregar la cantidad de leche adecuada al gusto.
 
Cuando se termina de revolver el té, sacar la cucharilla y situarla en el platillo de la taza, nunca directamente sobre la mesa. Si queda algo de contenido sin disolver, se irá dando algunas vueltas más, pero de manera lenta y discreta, sin hacer demasiados  tintineos de la cuchara contra la taza.
 
Tomar la taza con una mano,  por el asa, y jamás levantar el dedo meñique, pues es de muy mala educación, y se ve además muy antiestético.
 
Si el contenido de la taza está caliente, no se sopla para enfriarlo, sino que se espera a que se enfríe sólo.
 
A la hora de untar scones o tostadas, nunca hay que hacerlo completamente, lo correcto es poner el dulce sólo en la porción que se va a comer.
 
En caso de usar té en bolsita individual, al retirar la misma de la taza, se procede a colocarla sobre la cuchara, pasando alrededor de ella el cordel del saquito, y así escurrir el líquido. Luego se deposita en un lado del platillo de la taza.
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El té es el único evento social que no requiere un llamado de agradecimiento al día siguiente, aunque seguramente se llamará para comentar lo divertido que ha estado. 
 

Historia de una tradición


Antes de la llegada del té, los ingleses sólo tenían dos comidas, el desayuno que incluía cerveza, pan y carne, y la cena que era una comida importante y abundante, pero recién al finalizar el día. 
 
Y el conocido té de las cinco, five o'clock tea, es una tradición inglesa que nace en 1830, cuando Anna, séptima Duquesa de Bedford pidió un té y algo de comer a media tarde.

Parece ser que le gustó esta idea de tomar algo a las cinco, y días siguientes lo compartió con sus amigas. 
 
La Duquesa tomó así la costumbre de hacerse servir un surtido de emparedados o sandwiches, panecillos, mantequilla y pastelería dulce, acompañada con una taza de té.

Esta merienda le permitía contener su apetito y esperar hasta la comida de la noche. Sin proponérselo, lo que empezó como una merienda y reunión entre amigas, terminó en gran tradición y símbolo de Inglaterra.