Matrimonio gay, homosexual o igualitario

Se le llama así al enlace matrimonial que reconoce legalmente el casamiento formado por contrayentes de un mismo sexo. Al año 2015 ya son más de veinte los países que han legalizado esta práctica y es cada vez más frecuente.

En el año 2001 Holanda fue el primer país en permitir a gays y lesbianas unirse en matrimonio civil y adoptar niños. Desde 2009 en Noruega es posible que parejas homosexuales recurran a técnicas de reproducción asistida, y en Suecia incluyeron la legalidad en matrimonios homosexuales realizados en la iglesia luterana.

En la organización de una boda gay, sea local o en un destino lejano, es de vital importancia contar con la recomendación de wedding planners y proveedores de bodas amigables con el colectivo homosexual, LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales). 

A través de sitios web dedicados especialmente al colectivo gay es posible encontrar agencias especializadas en la organización de bodas con información, tips y sobre todo mucho apoyo en la coordinación y celebración de un matrimonio inolvidable, evitando así inconvenientes y momentos de mucha incomodidad.

Wedding planners especializados contactan a encargados de locaciones y proveedores involucrados en la organización de bodas, para tener una perspectiva en cuanto a la apertura hacia parejas del mismo sexo. Diseñan y planifican una boda a la medida de los novios supervisando hasta el último detalle, pudiendo plasmar ideas inspiradoras y dar las mejores sugerencias y consejos en los temas de la ceremonia con mucha dignidad y respeto. 


Una boda gay

Estas celebraciones suelen ser muy originales, únicas y divertidas, donde las parejas dejan volar la imaginación y fusionan lo tradicional con lo más novedoso y distinguido, buscando siempre que los invitados disfruten del evento.

Para asegurar una boda de ensueño lo más importante es crear una ceremonia a la medida de la pareja, cuidando cada detalle, y teniendo en cuenta que es posible adaptar los mismos rituales de las bodas más tradicionales.

El estilo de la boda puede ser clásico, incorporando aspectos tan convencionales como el cortejo, padrinos, votos de unión, baile de apertura, lanzamiento del ramo, entre tantos otros.

También puede pensarse en una boda temática donde no falte el romanticismo, glamour, sofisticación, y mucha diversión.

En términos generales planificar una boda homosexual tiene los mismos requerimientos que una boda heterosexual, aunque suele requerir de más tiempo y dedicación en su organización.

Suelen ser eventos más pequeños donde los detalles son más controlables por lo que se preocupa y ocupa más tiempo y dedicación en lo que refiere a la decoración y la alta gastronomía. 

El tamaño del evento se presta para organizar una celebración mucho más exclusiva como podría ser una boda a bordo de un elegante barco, en la playa, o una exquisita boda campestre.

Al ser fiestas más pequeñas, es posible alquilar habitaciones para familiares y amigos si la celebración es en un hotel o posada, y continuar la celebración al día siguiente.

Es importante definir de antemano la entrega y el encuentro de los novios en el altar, puesto que al ser eventos relativamente nuevos, no cuentan con un protocolo propio como es el caso de las bodas tradicionales, aunque lo más habitual y casi protocolar hoy día es que la pareja se reencuentre unos minutos a solas previo a la ceremonia, y luego se acerquen juntos al lugar donde estén los allegados reunidos para dar un saludo de bienvenida y relajarse junto a los invitados.

Pasados unos minutos la música guiará a la pareja para acercarse al altar, sea  por pasillos diferentes, solos, acompañados por padrinos, o juntos, según se haya planificado. Sea cual sea la modalidad, es un momento inolvidable y muy emotivo. 

El rol protagónico y tradicional de madrinas y padrinos en las bodas religiosas está tan arraigado que suele replicarse en las bodas civiles, y el incorporarlo en las bodas igualitarias es muy acertado al estar cargado de connotaciones de reafirmación y una afectividad muy especial.

En cuanto a la indumentaria, lo más frecuente y armonioso es que las parejas de novios se pongan de acuerdo en cuanto al estilo y color a vestir, y respecto a las novias varía dependiendo de las parejas en cuanto a lucir ambas vestido de novia, o vestido y traje sastre femenino, aunque también respetando el mismo tono de color.

Esta es una ocasión ideal para lucir un traje de boda transgresor, más atrevido y desenfadado en cuanto a colores, texturas y originalidad, aunque siempre elegante y sobre todo mostrando el carácter, estilo, y personalidad de cada uno.

Para bodas durante el día lo correcto sería para ellas vestir de corto y de color claro, con un pequeño ramo de flores muy delicado y discreto. Para ellos un impecable y elegante traje de chaqueta o chaqué en la misma tonalidad y discretos boutonnieres

El estilo vintage se presta especialmente bien en bodas campestres, y de texturas muy livianas y etéreas para bodas marinas.

El elegante frac hará lucir maravillosamente bien a los novios en una boda nocturna.

En cuanto al ramo de novia hay mucha libertad de elección, en el caso de dos novias  pueden preferir llevar un ramo de flores cada una, y en el caso de los novios lo que más se estila es lucir hermosos y elaborados boutonnieres en las solapas, bien diferenciados del resto del cortejo si lo hay, en un exquisito y armonioso diseño.